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Tres llamadas en la noche. Tres aldabonazos.
El matrimonio perdido en la tormenta. La mujer apunto de dar a luz.
Y la puerta que se abre con un chirrido.
El monje encapuchado, con un gesto de su mano huesuda les indica pasar.
Les indica que les siga. Les da una austera celda.
A la mañana siguiente la mujer se pone de parto. Los monjes se preparan para atenderla.
La llevan a una sala lúgubre y húmeda. No parece un paritorio.
Tienen unas herramientas extrañas, pero en la oscuridad casi no las pueden ver.
Los monjes se unen formando un círculo. Desnudan a la mujer.
El marido comprende entonces. Pero ya es tarde.
La atan al potro, estiran su espalda y los brazos y las piernas. Le sacan al bebé desgarrándola entre gritos y lo ahogan en una tinaja de vino.
El marido es conducido a la dama de hierro.
Mientras es traspasado por el mortal y frío metal, oye los chillidos insoportables de su mujer en su agonía.
Nunca debieron visitar
La época de oscuridad por
excelencia nos brindo la posibilidad de conocer mediante el arte del castigo de
cuan retorcida e inhumana puede llegar a ser la mente del hombre.

La cuna de Judas,
La sierra, El Tormento de

Los panaderos que
no daban el peso justo al pan eran enjaulados y sumergidos entre el agua. El condenado
era zambullido, k una vez por cada

Bolas de acero
atadas a los pies para caminar por las calles; hachas cuyo empleo es más que
obvio; jaulas dentro de las cuales alguien moría desnudo, con hambre y sed, picoteado
por animales de rapiña; potros de madera en los cuales se practicaba el
estiramiento de las extremidades corporales. O la cuna de Judas: se dejaba caer
al reo sentado y desnudo sobre la punta de una pirámide de metal.
La dama de hierro,
las peras genitales, los cinturones de castidad, la bota malaya, la silla de púas,
....innumerables castigos
retorcidos e inimaginables que seguro veréis por aquí.

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